Las horas de Licán.

 

La luna extasiada en el fulgor de su cenit,
oprime a la noche contagiada de sombra,
su hechizo me quiebra los huesos
y un aullido de espanto en la ausencia
presiente al asesino renacer en mí.

 

Pequeña núbil en esta desolada ciudad
¿por qué no has cerrado la puerta?
Tu sexo despierto me señaló el rastro,
tu carne impoluta me endureció el miembro,
cumpliré la liturgia de animal en celo.

 

Entre profundas horcajadas de terror
se mece el filo de tu muerte violenta,
esperpénticos jirones atrofian tu belleza
mientras mi paladar herético y profano
agota el delicioso cáliz de tus venas.

 

Mi orgasmo palpita todavía frenético,
húmedo en las bruñidas mieles de tu pubis.
La bestia se extingue en un gemir colmado
Y yo miro en el espejo, otra vez horrorizado
tus inertes despojos yacer sobre el suelo.

 

Autor: Karim Arredondo

Marzo 2018, Ciudad de México

También puedes encontrarlo en: https://drive.google.com/file/d/1SvV8u1aTzSMo2kWM85b12JP5FXApfAGh/view?fbclid=IwAR3vMrU_NF0SFlaYp5B7at2SoAGR1nqjkRhnV1-7aVXqSf_h_0SJmB0zHoA

 

 

Compartir