Cuando Josef von Sternberg conoce a Marlene Dietrich, actuando en los espectáculos de cabaret de principios de 1920, que atrajeron a los berlineses una vez concluida la Primera Guerra Mundial; la rubia se encontraba aún lejos del estilo y la personalidad arrolladora de femme fatale que la consolidaría como una de las más grandes leyendas del cine clásico.

Visionario como pocos, Sternberg descubre en la talentosa y regordeta joven, que tocaba el violín y cantaba con perfección de contralto en el vodevil expresionista de principios de siglo, el rastro de una estrella. El director le otorga su gran oportunidad en el primer filme sonoro alemán, que el tiempo transformaría en culto: Der blaue Engel. La Dietrich, sin ser la protagonista, ataviada de chica mala y sensualidad, se adueña de la pantalla con su escandalosa Lola-Lola, y consigue además de la fama, su pasaporte a Hollywood.

La mancuerna Von Sternberg- Dietrich, será una de las más exitosas de la década de 1930. El director esculpe detalladamente a su musa y la consagra en la naciente industria, donde nombres como el de Greta Garbo y Joan Crawford ya abarrotaban las taquillas. Explota además de las innegables habilidades de cantante y actriz que posee su artista, el enorme sex appeal y el erotismo que acompañaran siempre a la diva, asimilando pronto el status de inalcanzable. A continuación tres de sus colaboraciones más exitosas:

Morocco (1930)

Si hay una película que capture el exotismo de von Sternberg, sin duda es Morocco. El director combina el espectáculo visual del salvaje y acalorado desierto de la costa africana, con la historia de Ami Jolly (Marlene Dietrich) y sus dos divergentes pretendientes, interpretados por Gary Cooper (Tom Brown) y un más que consagrado Adolphe Menjou (La Bessiere).

Filmada antes del escrutinio moralista implementado por el código Hays, la historia aprovecha gratamente sus libertades, alejándose de las protagonistas sentimentales y los galanes inmaculados. Además deja para la posteridad, la escena clásica de Marlene Dietrich portando perfectamente un frac y cantando a las damas, que añadiría más ambigüedad a la percepción andrógina y puramente sexual que la persiguió desde entonces.

Dishonored (1931)

En plena batalla contra el espionaje y contra la Mata Hari de Greta Garbo, la Dietrich se mete en la piel de la agente X-27. La trama amorosa y en general la presencia masculina, investida de poder y uniforme juegan un papel secundario. La lente de von Sternberg se encarga en todo momento de resaltar la figura imperturbable de su espléndida espía, quien a pesar de los infortunios y traiciones que le depara el guión, jamás muestra el menor signo de debilidad.

Marlene Dietrch expone además de sus habilidades musicales, la emblemática combinación de inteligencia y soberbia que ya la perseguía fuera de las cámaras. La escena final de su figura abatida sobre la nieve, deja claro al espectador que se cometió un atentado contra la belleza.

The devil is a woman (1935)

Una película que provocaría en su tiempo un escándalo diplomático. Estaba claro que Marlene Dietrich no iba a interpretar chicas buenas y en el papel de la española Concha Pérez, disfruta aprovechando sus encantos para provocar las desgracias de Don Pascual y la rabia de la milicia española.

Sin alcanzar las proporciones dramáticas de Der blaue Engel , Concha Pérez al igual que Lola Lola serán la inevitable y repetida desdicha de hombres no muy avispados, pero aquí Marlene Dietrich está más cínica y divertida, una vez más su presencia es el complemento perfecto de la tórrida Andalucía y sus amores.

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