“No existen nuevas olas, sólo existe el mar”.

Claude Chabrol

 

Claude Chabrol es junto con François Truffaut, Alain Resnais y Jean-Luc Godard uno de los precursores de la llamada Nouvelle Vague francesa, movimiento de renovación que a finales de la década de 1950 propicio desde la revista crítica Cahiers du Cinéma el nacimiento del cine de autor al convertir al director en figura central  como creador y artista. Dentro de esta concepción la injerencia de los estudios con fines comerciales debe permanecer al margen de las decisiones creativas. Los personajes, tramas y ambientes se amoldaran a la visión particular que el director pretende reflejar, así películas como Le Beau Serge (Chabrol, 1958), Les 400 coups (Truffaut, 1959) e Hiroshima mon amour (Resnais, 1959) se convertirán en el más claro ejemplo de la “nueva ola” y a partir de ahí la carrera de los fundadores del movimiento evolucionara durante los siguientes años por distintas vertientes.

La filmografía de Chabrol es una de las más extensas y por sus características se ha dividido en varias etapas.  Al director se le acuso muchas veces de traicionar los fundamentos de la Nouvelle Vague por hacer un cine más comercial a partir de los años sesenta y su nombre resuena menos que el de un Resnais o Truffaut al  repartir méritos pero la gran calidad del estilo chabroliano es indiscutible al mirar muchos de sus clásicos.Claude Chabrol Y Stéphane Audran

Stéphane Audran será la actriz que inspirara los grandes éxitos del director durante el período 1968-1978, donde también hay una importante dupla con el productor André Génovés. En esta época Claude Chabrol adopta al estrato social que será su obsesión: la burguesía, mostrándola en toda su oscuridad y decadencia. Si bien al francés se le considera una especie de Alfred Hitchcock europeo su gran mérito reside no en el relato de suspenso sino en el retrato psicológico de los personajes a los que disecciona y derrumba moralmente contrastándolos con la hipocresía del lujo y la pulcritud en que ocurren sus historias.

Quien mejor que  Stéphane Audran para representar la elegancia de la mujer burguesa y que además propague hasta su personaje la atmosfera de frialdad e incertidumbre con una actuación donde los gestos, los detalles y las miradas sutiles comunican lo más importante. Son muchas las películas que realizaron Chabrol y Stéphane, aquí tres de las mejores:

Les Biches (1968)

Alerta de spoiler

Stéphane Audran interpreta a Frédérique, mujer de la alta sociedad francesa que tiene entre sus extravagancias asilar artistas y mantenerlos. En cierta ocasión conoce a Why (Jacqueline Sassard) una joven bastante extraña que pinta ciervos en las calles de París. Frédérique (en el sugerente rostro de Stéphane Audran) no disimula la atracción que siente por Why y pronto la convierte en algo más que su acompañante. La relación complicada desde el inicio entre las protagonistas llegara a un punto espinoso con la aparición de Paul (Jean-Louis Trintignant) y los tres convivirán en un triángulo amoroso que culmina con un asesinato premeditado.Claude Chabrol: Les Biches

Obviamente esta es una película de lesbianas con un tercero en discordia pero esto es lo que menos interesa. Las preferencias y el deseo sexual son el pretexto para destapar la cloaca de imperfecciones humanas donde los tres implicados son en mayor o menor grado caprichosos, egoístas, interesados y  vengativos. Chabrol se da el gusto de mostrar la ociosidad burguesa con “intelectuales” teorizando sobre la revolución desde la comodidad de su cama o en la mesa de póker y Frédérique en su papel de mecenas utiliza y desecha a las personas a placer.

El director le regala a su musa y esposa uno de los papeles más interesantes y sensuales de su carrera y Audran matiza perfecto las diferentes facetas como predadora sexual, independiente y poderosa pero también insegura en su pequeño universo de frivolidades.

La femme infidèle (1969)

Alerta de spoiler.Claude Chabrol: La femme infidele

Uno de los clásicos de Stéphane Audran en los que aparecen dos nombres recurrentes en la filmografía chabroliana: Hélène y Charles. Ambos están  casados, tienen un hijo y una posición económica bastante alta. En esta ocasión Hélène iniciara la hecatombe al tener una aventura extramarital que atrofiara la cordura de su atento marido. La Audran consigue  una excelente actuación y a Hélène se le nota su carácter de infiel en todo momento: condescendiente con su esposo, mintiendo cuando es necesario y con cara de felicidad en cada visita a su amante, sin caer nunca en el dramatismo de la culpa o en propiciar cuestionamientos moralistas hacia su personaje.

Dentro de los entornos de Claude Chabrol las relaciones casuales y  engañosamente insignificantes  son las predilectas y  suficientes para desencadenar una tragedia de proporciones griegas y así será en esta cinta que termina con un amante muerto y el infortunio familiar que ensombrece por completo la opulencia exterior.

Colocar a uno de los personajes en un principio inocente en una situación de enojo o vulnerabilidad para que cometa un crimen es parte del juego de roles y en este caso  Charles y  Hélène ejemplifican bastante bien ese vínculo intercambiable de víctima-victimario, culpable-inocente que tanto le gusta al director.

Juste avant la nuit (1971)

Alerta de spoiler

Un asesinato accidental practicando masoquismo marca el inicio de esta cinta. Charles  atormentado por el homicidio claudicara ante el agobio de la culpa  a pesar de que el resto del elenco se empeña en absolverlo. La muerte en el cine de Chabrol pretende ser inesperada aunque se planifiqué y es asumida siempre con desapego. La Hélène de esta ocasión reacciona ante la confesión de  Charles prácticamente con indiferencia mostrando mayor interés por mantener el bienestar propio que consternación por el deceso de la mujer con quien su marido la engañaba.

Pero la realidad idealizada siempre finaliza corrupta en esta clase de historias y aunque la cámara enfoque de principio a fin  la riqueza y aparente felicidad del matrimonio Charles-Hélène, el argumento modifica el interior de los personajes y Hélène termina pulverizando  el espejismo  al que se aferra cuando las  sombras del delito son ineludibles en la mente de su atormentado marido. Stéphane Audran acierta con las emociones de su personaje y expresa correctamente la dualidad de la noche opacando poco a poco el resplandor que parecía proteger a su familia. Hélène pasa de la abnegación con que desesperadamente intenta disculpar a Charles  a lo que podría calificarse como una venganza planeada durante toda la película.

Para conocer más actrices francesas:

http://theboxcultor.com/eva-green-mejores-peliculas/

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